Día uno, medio día

 Doce y ocho minutos. Fallé enla puntualidad de mi primer trabajo, me levanté temprano pero no quise salir de casa, estaba muy angustiado y sentí mi mandíbula tiritando como si tuviera frío. 

Luego me levanté a las ocho y media para ir a mi segunda actividad. Estuve un poco contrariado esta vez por no tener algunas cosas en orden a tiempo. Refunfuñe sin darle largas a las quejas y me ocupé en apurarme y estar listo para salir. 

Desayuné una manzana que terminé como a doscientos metros fuera de la casa. Me subí a un bus pero a mitad del camino me bajé para tomar otro atajo, hoy se celebra el carnaval con actividades en calle y estaba congestionadas por el cierre de otras calles.

No corrí pero si anduve a paso acelerado hasta subirme en otro bus. Concentrado en llegar temprano subí a una moto taxi para llegar a mi destino. 

La cuestión de mi trabajo fue corta. Las condiciones ambientales y la disposición de la persona con la que estuve no era la mejor; mucho ruido, nerviosismo y mal sueño. Yo que también tengo un dolor constante entendí que mejor era hacer poco y mucho mejor nada para que todo siguiera mejor curso que con mi bien intencionada pero indeseada intervención. La despedida fue corta y me vine complacido. Esta mañana acerca de este asunto un persona muy llanamente me dijo una verdad "no es necesario hacer tanto" ayer alguien desconocido me comentó lo mismo al hablarme de otra persona. 

Entendí el mensaje y las condiciones de hoy fueron propicias para comprender una vez más el concepto de simplicidad "menos es más". 

Me vine caminando hasta un centro comercial cercano. Aún estoy un poco nervioso pero bajo control. Si esta mañana fue aparatoso salir de casa ahora en la calle estoy un poco cómodo, si tuviera dinero me iría a un hotel a dormir un rato y luego volvería a casa para descansar. Sólo tengo lo suficiente para el pasaje en bus y esto me basta para estar agradecido. 

Respecto a que no fui al primer trabajo, estuvo mal. Mañana tengo una nueva oportunidad para ser puntual. 

Necesito ir al dentista. De reto estoy bien. Me voy a reunir con mi mamá en casa de mi tía que vive medianamente cerca, como a veinte minutos andando desde este centro comercial. A lo mejor me recuesto un rato y luego vuelvo a mi casa junto a mi mamá que mañana tiene cita de control con el oftalmólogo.

Son las doce y veintiséis del medio día. 


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